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SÍNTOMA · PERIMENOPAUSIA

Bajada de libido

Menos ganas, un deseo que tarda más en aparecer: la bajada de libido afecta a buena parte de las mujeres en perimenopausia, muchas veces en silencio.

A QUIÉN AFECTA
Hasta 1 de cada 2 mujeres en perimenopausia
DURACIÓN MEDIA
Puede variar mucho de una etapa a otra
PUEDE DURAR
Suele mejorar con ajustes concretos

Por qué ocurre

La bajada de estrógenos y de testosterona reduce la sensibilidad y puede hacer que las relaciones resulten menos cómodas, sobre todo si hay sequedad vaginal. El cansancio, el estrés y los problemas de sueño de esta etapa también influyen mucho, a veces más que las propias hormonas.

Lo que más suele pesar sobre el deseo

  • El cansancio acumulado y la falta de sueño.
  • El estrés y la carga mental del día a día.
  • La sequedad vaginal, que hace las relaciones menos cómodas.
  • Las tensiones no habladas en la pareja.

En ese momento

  • Tómate tu tiempo, sin presionarte por el resultado.
  • Usa un lubricante si la incomodidad te frena.
  • Habla de lo que sientes en lugar de callártelo.

En el día a día

  • Reserva momentos a solas con tu pareja, sin un objetivo concreto.
  • Prioriza el sueño y el descanso: influyen directamente en el deseo.
  • Muévete con regularidad, ayuda a la circulación y a la energía general.

¿La bajada de libido te pesa?

Un profesional sanitario puede proponerte soluciones adaptadas, hormonales o no, según lo que mejor te venga.

Contenido con fines informativos, no sustituye una valoración médica personalizada.

Si varios de estos síntomas te suenan, no es casualidad.

La menopausia no se reduce a los sofocos. Los síntomas pueden empezar años antes de la última regla y afectar al sueño, el ánimo, la energía, la memoria, el peso y la salud íntima.

Haz clic en un síntoma para saber más.

Niebla mental

Buscas las palabras, relees dos veces la misma frase, pierdes el hilo en mitad de una conversación. Nada preocupante: el cerebro va más despacio, con menos glucosa disponible cuando bajan los estrógenos.

Trastornos del sueño

Ayer te dormías en diez minutos y hoy te despiertas a las 3 de la madrugada, sin motivo. La progesterona, que te ayudaba a desconectar por la noche, escasea, y el sueño profundo lo nota enseguida.

Ansiedad

El estrés se dispara por un correo, una reunión o diez minutos de retraso. Los estrógenos influyen en la serotonina: cuando suben y bajan, todo pesa más que antes.

Dolores articulares

Las rodillas que crujen al levantarte, las manos rígidas por la mañana. El cartílago pierde su mejor aliado antiinflamatorio cuando bajan los estrógenos, y parece que te oxidas un poco por todas partes.

Sofocos

Subida de calor desde el pecho hasta la cara, de uno a cinco minutos. Sin estrógenos, las neuronas termorreguladoras del hipotálamo estrechan la zona de neutralidad térmica: bastan unas décimas de grado.

Palpitaciones

El corazón se acelera de golpe, sin esfuerzo ni motivo. Los estrógenos también influyen en el sistema nervioso que regula el ritmo cardiaco. Impresiona en el momento, pero rara vez es grave.

Cambios de humor

Te ríes y, treinta segundos después, podrías llorar o mandarlo todo a paseo. Las hormonas suben y bajan más deprisa que antes, y el estado de ánimo las sigue, sin avisar.

Aumento de peso

La tripa se redondea sin que hayas cambiado nada en tu plato. Los estrógenos desplazan el almacenamiento de grasa hacia el abdomen, y el metabolismo va un poco más despacio que antes.

Sequedad vaginal

Una sensación de sequedad y, a veces, algo de molestia en el día a día. Los tejidos pierden su hidratación natural cuando bajan los estrógenos. Es un síntoma frecuente, y todavía se habla poco de él.

Reglas irregulares

Un ciclo que se acorta, otro que se alarga, un mes que directamente no llega. La ovulación se vuelve menos regular a medida que los ovarios bajan el ritmo. Suele ser la primera señal de la perimenopausia.

Sudores nocturnos

Te despiertas empapada en plena noche, hay que cambiar las sábanas y el sueño se corta en seco. Es el mismo sofoco que de día, en versión nocturna, y despierta igual de seguro.

Dolor en las relaciones

Una molestia, a veces un dolor de verdad, durante o después de las relaciones. Los tejidos se vuelven más finos con la bajada de los estrógenos, y lo que antes no suponía ningún problema puede volverse sensible.

Piel seca

La piel tira, se marca antes y parece haber perdido parte de su firmeza. El colágeno disminuye con los estrógenos: hasta un 30 % menos en los primeros años después de la menopausia.

Fatiga crónica

Un cansancio que no se va, ni siquiera después de una buena noche. Sueño fragmentado, hormonas a la baja: el cuerpo rinde menos, y se nota de la mañana a la noche.

Caída del cabello

Más pelo en el cepillo, una raya que parece más ancha. Los estrógenos alargaban su fase de crecimiento. Sin ellos, el ciclo se acorta y el cabello se vuelve más fino.