Usa el código WELCOME10 para obtener un 10% de descuento en tu primer pedido.

Carrito 0

¡Felicidades! Su pedido está calificado para el envío libre Te faltan 200€ para conseguir el envío gratis.
Lo siento, parece que no tenemos suficiente de este producto.

Par con
¿Es esto un regalo?
Costo sin impuestos Gratis
Ver carrito
Antes de los impuestos y gastos de envío.

Su carrito está vacio.

SÍNTOMA · PERIMENOPAUSIA

Ansiedad

Un nerviosismo poco habitual, pensamientos que dan vueltas, una sensación de tensión sin causa clara: la ansiedad es uno de los síntomas más frecuentes y, a la vez, de los que menos se relacionan con la perimenopausia.

A QUIÉN AFECTA
Alrededor de 4 de cada 10 mujeres en perimenopausia
DURACIÓN MEDIA
A menudo por episodios, más marcados antes de la regla
PUEDE DURAR
Suele suavizarse después de la menopausia

Por qué ocurre

Los estrógenos influyen en la producción de serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo. Sus fluctuaciones, a veces más determinantes que el simple descenso, pueden desestabilizar ese equilibrio y amplificar el estrés cotidiano.

Lo que suele amplificar la ansiedad

  • La falta de sueño, que reduce tu tolerancia al estrés.
  • La cafeína, que puede acentuar las sensaciones de nerviosismo.
  • Una carga mental elevada, tanto en el trabajo como en casa.
  • El aislamiento o la falta de un espacio para hablar de ello.

En ese momento

  • Respira alargando la espiración: activa directamente el sistema nervioso que te calma.
  • Pon nombre a lo que sientes, en voz alta o por escrito.
  • Sal a caminar unos minutos, aunque sea poco rato.

En el día a día

  • Muévete con regularidad: es una de las palancas más eficaces frente a la ansiedad.
  • Reduce la cafeína si notas que se relaciona con tus picos de nerviosismo.
  • Reserva ratos sin estímulos ni demandas a lo largo del día, aunque sean breves.

¿La ansiedad ocupa demasiado espacio en tu día a día?

Un profesional sanitario puede ayudarte a distinguir qué tiene que ver con la perimenopausia y a encontrar un acompañamiento adaptado a ti.

Contenido con fines informativos, no sustituye una valoración médica personalizada.

Si varios de estos síntomas te suenan, no es casualidad.

La menopausia no se reduce a los sofocos. Los síntomas pueden empezar años antes de la última regla y afectar al sueño, el ánimo, la energía, la memoria, el peso y la salud íntima.

Haz clic en un síntoma para saber más.

Niebla mental

Buscas las palabras, relees dos veces la misma frase, pierdes el hilo en mitad de una conversación. Nada preocupante: el cerebro va más despacio, con menos glucosa disponible cuando bajan los estrógenos.

Trastornos del sueño

Ayer te dormías en diez minutos y hoy te despiertas a las 3 de la madrugada, sin motivo. La progesterona, que te ayudaba a desconectar por la noche, escasea, y el sueño profundo lo nota enseguida.

Dolores articulares

Las rodillas que crujen al levantarte, las manos rígidas por la mañana. El cartílago pierde su mejor aliado antiinflamatorio cuando bajan los estrógenos, y parece que te oxidas un poco por todas partes.

Sofocos

Subida de calor desde el pecho hasta la cara, de uno a cinco minutos. Sin estrógenos, las neuronas termorreguladoras del hipotálamo estrechan la zona de neutralidad térmica: bastan unas décimas de grado.

Palpitaciones

El corazón se acelera de golpe, sin esfuerzo ni motivo. Los estrógenos también influyen en el sistema nervioso que regula el ritmo cardiaco. Impresiona en el momento, pero rara vez es grave.

Cambios de humor

Te ríes y, treinta segundos después, podrías llorar o mandarlo todo a paseo. Las hormonas suben y bajan más deprisa que antes, y el estado de ánimo las sigue, sin avisar.

Aumento de peso

La tripa se redondea sin que hayas cambiado nada en tu plato. Los estrógenos desplazan el almacenamiento de grasa hacia el abdomen, y el metabolismo va un poco más despacio que antes.

Bajada de la libido

Las ganas tardan más en llegar, o ya casi no llegan. Los estrógenos y la testosterona bajan, y con ellos la sensibilidad. El deseo sigue ahí, solo que arranca más despacio.

Sequedad vaginal

Una sensación de sequedad y, a veces, algo de molestia en el día a día. Los tejidos pierden su hidratación natural cuando bajan los estrógenos. Es un síntoma frecuente, y todavía se habla poco de él.

Reglas irregulares

Un ciclo que se acorta, otro que se alarga, un mes que directamente no llega. La ovulación se vuelve menos regular a medida que los ovarios bajan el ritmo. Suele ser la primera señal de la perimenopausia.

Sudores nocturnos

Te despiertas empapada en plena noche, hay que cambiar las sábanas y el sueño se corta en seco. Es el mismo sofoco que de día, en versión nocturna, y despierta igual de seguro.

Dolor en las relaciones

Una molestia, a veces un dolor de verdad, durante o después de las relaciones. Los tejidos se vuelven más finos con la bajada de los estrógenos, y lo que antes no suponía ningún problema puede volverse sensible.

Piel seca

La piel tira, se marca antes y parece haber perdido parte de su firmeza. El colágeno disminuye con los estrógenos: hasta un 30 % menos en los primeros años después de la menopausia.

Fatiga crónica

Un cansancio que no se va, ni siquiera después de una buena noche. Sueño fragmentado, hormonas a la baja: el cuerpo rinde menos, y se nota de la mañana a la noche.

Caída del cabello

Más pelo en el cepillo, una raya que parece más ancha. Los estrógenos alargaban su fase de crecimiento. Sin ellos, el ciclo se acorta y el cabello se vuelve más fino.