Comprender la menopausia: los síntomas que debes conocer
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La menopausia supone un descenso progresivo de tres hormonas fundamentales: los estrógenos, la progesterona y la testosterona. Este cambio hormonal afecta a todo el organismo y puede influir significativamente en la calidad de vida si no se entiende bien o no se acompaña de la manera adecuada.
Los síntomas más frecuentes
Muchas mujeres empiezan a notar pequeños olvidos o les cuesta encontrar las palabras adecuadas. Es lo que se conoce como niebla mental, uno de los síntomas más habituales de la menopausia y, al mismo tiempo, uno de los que menos se comenta en la consulta médica.
También son frecuentes los cambios de ánimo. Es posible sentirse más irritable, desmotivada, emocionalmente agotada o experimentar ansiedad sin una causa aparente.
Los sofocos son, probablemente, el síntoma más conocido. Se manifiestan como una sensación repentina e intensa de calor que puede ir acompañada de sudoración y, en ocasiones, de escalofríos. Cuando aparecen durante la noche, pueden interrumpir el descanso y provocar cansancio durante el día.
Otro síntoma habitual es la sequedad vaginal. La disminución de estrógenos hace que los tejidos se vuelvan más finos y sensibles, lo que puede provocar molestias o dolor durante las relaciones sexuales. Además, pueden aparecer problemas urinarios, como una mayor frecuencia para orinar, escozor o pequeñas pérdidas de orina.
El sueño también suele verse afectado. Muchas mujeres tienen dificultades para conciliarlo o se despiertan varias veces durante la noche. A esto se suman los cambios metabólicos propios de esta etapa, que favorecen el aumento de grasa abdominal. La piel puede volverse más seca, el cabello más fino y frágil y las uñas romperse con mayor facilidad.
Por último, algunas mujeres experimentan palpitaciones, es decir, la sensación de que el corazón late más deprisa o con más intensidad de lo habitual.
Tratamientos disponibles
La terapia hormonal de la menopausia (THM) es el tratamiento más eficaz para aliviar los síntomas. Su objetivo es reemplazar las hormonas que el organismo deja de producir.
No obstante, cada mujer vive la menopausia de una forma distinta, por lo que el tratamiento debe adaptarse de manera individual. No existe una única opción válida para todas.
Cuando predominan los síntomas vaginales o urinarios, puede recomendarse un tratamiento local con estrógenos a dosis bajas, que puede utilizarse solo o junto con la terapia hormonal.
Más allá del tratamiento hormonal
Los hábitos de vida también desempeñan un papel fundamental. Seguir una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular —beneficioso para los huesos, el corazón, el cerebro y el bienestar emocional— y practicar técnicas de relajación, como el yoga o la respiración consciente, puede ayudar a sobrellevar esta etapa con mayor bienestar.
Cada experiencia de la menopausia es diferente. No hay una forma correcta o incorrecta de vivirla; lo importante es encontrar el enfoque que mejor se adapte a ti.