Sofocos
Esa sensación de calor intenso y punzante en el pecho y el cuello…
Sí, eso es un sofoco.
El estrógeno ayuda a nuestro cerebro a regular la temperatura interna. Pero cuando
sus niveles fluctúan durante la menopausia, nuestra "zona de confort térmico" se reduce, haciendo que nuestro termostato interno reaccione exageradamente ante cualquier cambio de temperatura.